Ni los muros garantizan seguridad en escuelas
Ya sea que tengan altos muros con serpentinas o que ni siquiera cuenten con un cerco de alambre de púas, los centros educativos del casco urbano de la ciudad se han vuelto blanco fácil para los delincuentes. Alumnos y maestros no se atreven a denunciar los atropellos de los que son víctimas, casi a diario, porque temen por sus vidas, ya que no hay quien les garantice que sus denuncias tendrán resultados positivos.
“De qué me sirve hacer la denuncia en la Policía, si no he terminado de llamar, cuando el delincuente ya lo sabe y no le cuesta nada venir a matarme”, sostuvo un maestro. Los testimonios de la mayoría de los docentes son similares. El temor es evidente en los rostros de los directores y maestros.
“Aquí pasan muchas cosas, pero no podemos hablar de eso. Usted sabe a que me refiero”, expresó la directora de una escuela al ser consultada por EL PROGRESEÑO. Otros docentes consultados referían que incluso han tenido que limitarse a no hacer comentarios sobre la situación en las reuniones de padres de familia.
“Tenemos información de que varios padres de familia forman parte de las bandas que asaltan en las cercanías de las escuelas, así que tenemos que callar”. Algunos docentes que se han atrevido a denunciar algunos actos delictivos han sufrido las consecuencias.
Debilidades
Para los directores, maestros y padres de familia, la falta de presupuesto para el pago de seguridad privada y la construcción de muros es la principal debilidad de las escuelas en materia de seguridad.
Santano Guzmán, presidente del Consejo de Directores de las escuelas urbanas del municipio, explica que la escasa infraestructura que tienen algunas escuelas no garantiza la seguridad de los estudiantes, maestros y bienes materiales de las instituciones. “Incluso hay escuelas que ni siquiera un cerco tienen”.
El maestro menciona que hace falta una estructura presupuestaria para el pago de al menos un vigilante. “Antes se acostumbraba que en los centros educativos hubiese policía escolar, quienes estaban pendientes de toda la comunidad educativa”. Algunas escuelas tienen vigilantes que son pagados gracias a las aportaciones económicas que hacen los padres de familia.
Por Lilian Ramírez


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