“Me gustaría hacerle un traje a Jennifer López”

Con mucho esfuerzo, don Óscar y su familia han logrado instalar un taller con maquinaria industrial.
A los 12 años terminó la primaria, pero sus padres no tenían los recursos para continuar estudiando, así que decidió aprender corte y confección en un taller de la ciudad. Así comienza la historia de Óscar Velásquez, quien 35 años después se ha convertido en el sastre preferido de los integrantes de las bandas de guerra de casi todo el país.
Su inicio en el campo de la costura no fue nada fácil, pues en los talleres de aprendizaje primero los ponían a barrer y trapear. “Ahora es diferente, si un joven viene a hacer la práctica de costura a nuestro taller, inmediatamente lo ponemos a que aprendan a dominar las máquinas de coser”, relata.
Su pasión por la confección de ropa lo motivó a aprender rápido el arte del buen vestir. “Recuerdo que comencé haciendo pantalones, luego faltas jeans que en esa época estaban muy de moda. También hacía vestidos de novia”.
Ingresa al “mundo banda”
La necesidad de abrirse campo en el mercado lo llevó a confeccionar trajes para bandas de guerra y marciales. Entre los institutos que figuran en su lista de clientes están: Rómulo E. Durón, El Progreso, Perla del Ulúa, Notre Dame, José Simón Azcona y San José, estos de El Progreso.
Ha confeccionado trajes para los institutos San Antonio de Tela, Guadalupano, Saint Anthonie, Departamental y el Patria del municipio de La Lima, al igual que para el Froilán Turcios de Tocoa, Colón, y Francisco Morazán de Morazán, Yoro, entre muchos otros. Su primer contrato fue para el instituto departamental El Progreso y luego con el Rómulo E. Durón.
“Lo primero que hice fue un uniforme para cadetes, luego comenzamos a diseñar todo tipo de ropa para las bandas de guerra”. El confeccionista reconoce que al principio fue una labor difícil, sobre todo porque no tenían experiencia en la elaboración de los quepis que llevan los jóvenes en la cabeza.
“Ahora todas las bandas han cambiado los quepis por el chacó con los famosos plumones, y afortunadamente hemos adquirido experiencia en su elaboración”. Velásquez se esmera en imprimir originalidad en cada traje que confecciona. “Para mí costurar es un gozo, es una experiencia bonita”.
“La gente me presenta un diseño y yo solamente les doy algunos consejos sobre ciertos cambios que se le deben hacer”.Admite que algunos de sus clientes son bastante exigentes, pero eso le abona a su trabajo porque él se considera una persona perfeccionista.
“El profesor Roger Mendoza, del instituto El Progreso, siempre se caracteriza por hacer diseños atractivos y alusivos a la patria y nosotros nos preocupamos por hacerlos a su gusto”.
Sus vivencias
La satisfacción de este profesional de la costura es ver a los integrantes de las bandas de guerra lucir los trajes que él ha confeccionado junto a su equipo de trabajo; aunque afirma que casi nunca tiene tiempo de ir a observar los desfiles del 15 de septiembre.
“En más de una ocasión me he quedado dormido con un calcetín puesto y un zapato a medio poner cuando estoy alistándome para ir a ver un desfile; pero si he estado en las competencias y puedo decir que me pongo más nervioso que los integrantes de las bandas”. Asegura que lo que más le satisface es escuchar los comentarios positivos sobre los trajes.
“A veces, mientras estoy viendo los desfiles escucho a algunas personas hablar sobre lo bonito que se ven los trajes y eso me llena de gran satisfacción, que la gente reconozca el trabajo que hacemos”. Su mayor satisfacción como sastre es brindar un buen servicio a sus clientes.
Don Óscar dice que aún no piensa en retirarse de la costura, pero reconoce que este oficio ha ido en decadencia, debido a que las personas ahora prefieren comprar su ropa. Al consultarle sobre a quién le gustaría confeccionarle ropa, sin dudar un momento afirma con una sonrisa: “Me gustaría hacerle un traje a Jennifer López”.
Por Lilian Ramírez

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