De la mano de Dios
Saben que viven en zonas peligrosas proclives a inundaciones, ¿pero adónde podrán irse? Los pobladores de la aldea La Sarrosa de El Progreso temen -como todos los años- que la quebrada La Ruidosa, aledaña al lugar, acabe de arruinarlos y los deje viviendo en un algún albergue. Son personas pobres que viven en las peores condiciones, sembrando maíz y frijoles para su manutención o criando gallinas y cerdos.
El señor Enrique Chirinos, que vive en la colonia La 7 de La Sarrosa, relató que hace dos semanas el riachuelo se salió del cauce, anegó su vivienda, mató sus animales caseros y arrasó con la milpa.
La casa de Chirinos está ubicada en la margen derecha de la quebrada, la que representa una amenaza para unos tres mil habitantes de esa comunidad, debido a la falta de dragado y la construcción de, al menos, 14 gaviones.
A los vecinos les creció la barba esperando que la Municipalidad progreseña se acuerde de ellos. “El alcalde (Alexánder López) vino aquí una vez cuando se lanzó para el primer periodo. Nos prometió que si le dábamos el voto nos ayudaría con este proyecto, pero cuando ganó no volvió a cruzarse y no nos ha ayudado en nada”, lamentó Chirinos.
En la comunidad también necesitan que se reconstruya un puente que se cayó hace varios años, debido a que fue mal construido. Arnoldo Torres Ayala, presidente del patronato de La Sarrosa, dijo que el proyecto de la reconstrucción del puente fue incluido en el presupuesto municipal de 2010-2011 y luego en el presupuesto actual; pero el problema sigue igual.
Arsenia Isabel Cerrato, vecina del lugar, expresó que viven en constante temor a que la quebrada se lleve sus viviendas nuevamente. “Tenemos miedo a que ocurra una tragedia porque aquí nadie se preocupa por lo que nos sucede. Perdimos parte de nuestras cosechas y a nadie parece importarle”, se quejó.
Los vecinos enfrentan miles de problemas comunales y al jefe edilicio no parece importarle. Para él, lo más importante es el centro de la ciudad para que la gente vea que hace obras.
Pero en el área rural todo está abandonado, los pobladores enfrentan situaciones críticas, de sobrevivencia, porque aquí vive la gente más pobre.
“Los pobres son muchos y por eso es imposible olvidarlos”, escribió Roberto Sosa en su poema más famoso, pero el alcalde López los ha olvidado.

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