La incontinencia urinaria, mal común


a incontinencia urinaria puede ocurrir hasta en un 20% de la población en mujeres y hombres.

La necesidad urgente de orinar y la inhabilidad de controlar esos deseos, pone en verdaderos aprietos y situaciones difíciles a muchas personas.

Pero muy pocas lo admiten por temor a la burla, tabúes sociales y desconocimiento.
Y es que ese escape involuntario o pérdida del control de la vejiga, que se conoce como incontinencia urinaria, puede afectar significativamente la calidad de vida de una persona. Lo peor de todo es que a veces no buscan ayuda porque les avergüenza admitir que padecen la afección.

Sin embargo, ese panorama ha ido cambiando en los últimos años, según el urólogo Francisco Capó, jefe de la sección de urología del Hospital Pavía y profesor Ad Honorem de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas en Puerto Rico.

“Últimamente ha habido más información y anuncios (sobre incontinencia) que ha ayudado a la gente a expresar por lo que están pasando y a buscar apoyo.

Es una situación muy incómoda, la persona huele mal y muchas veces ni sale de su casa por el temor de que le pase en público”, sostiene Capó, tras resaltar que ya hay tratamientos efectivos para más del 90% de las condiciones que pueden causar incontinencia urinaria.

Y aunque no existe un perfil definido del paciente de incontinencia, se sabe que afecta en mayor proporción a la población femenina, así como a las personas de edad avanzada.

Se estima que una de cada tres mujeres padece de vejiga hiperactiva, mientras que en algunos hombres el trastorno puede estar relacionado con problemas de próstata. Además de lo que se conoce como vejiga hiperactiva, hay otras causas de incontinencia urinaria.

Entre ellas, la que ocurre debido al debilitamiento o relajación de los músculos y que se manifiesta, generalmente, cuando se hace un esfuerzo, al reír enérgicamente, al estornudar o haciendo ejercicios.

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